martes, 17 de marzo de 2015

DIA 17 DE MARZO - MI CONSEJO


Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía, Comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus  propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal. Proverbios 1:30-33 

El hombre natural no acepta consejos ni reprensiones, menos si viene de Dios al cual no ven. Según de quien venga la  reprensión, si conocen o no a la persona que los aconseja o reprende. Si tienen buen testimonio de cristianismo, cumplimiento de la palabra de Dios y amor celestial sobre todas las cosas.

Por eso es necesario el testimonio en el predicador, para que tengan validez las palabras que expresa de parte de Dios.

Vivimos en un tiempo donde a todos les gusta dar órdenes pero no cumplirlas. Si el predicador ha de tener victoria sobre su mensaje ha de ir lleno de oración, convicción y cumplimiento de la misma. Dado que Dios le habla a él primero para luego sea hablada a los demás.

Y el castigo para el testarudo no se tarda en llegar. Dice el versículo que comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. La naturaleza humana, o sea la carne, no puede convertirse, pero sí el espíritu. Jesús dijo que el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. El hombre prefiere perderse que hacerle caso a Dios y a su autoridad delegada en sus representantes eclesiales. Muchas historias de reyes lo atestiguan en el Antiguo Testamento.

El desvío de los ignorantes los matará. Su desvío hará que se pegue a otros que también desprecian la sabiduría y se  transforman en ignorantes. La Biblia dice que "el conocimiento del Altísimo es la inteligencia". ¿Cuánto conoces del Altísimo Dios? ¿Puedes mencionar su carácter además de decir únicamente que es bueno? Es hora de sincerarnos delante de él.

La prosperidad de los necios los hará perder. La envidia carcomerá a aquella persona que no quiso ser aconsejada o reprendida por Dios a través de su palabra. En las Sagradas Escrituras David expresa a Dios su disconformidad de que los impíos son  prosperados. Y eso puede enloquecer a cualquiera. Uno espera la recompensa celestial y material que el impío la recibe  aparentemente sin inconvenientes. Pero Dios es siempre fiel al final.

Dios siempre viene con buenas noticias. Si le oímos, habitaremos confiadamente y tranquilos sin temor del mal. Esa es la recompensa del que recibe su consejo celestial y su reprensión si es necesaria. Comeremos del buen camino de Dios, seremos  llenados de sus consejos, su camino será vida a nuestra alma, y su prosperidad nos buscará constantemente y sin dudar.

ORACION:

Señor Jesús, te doy gracias por tu palabra. Te pido que me ayudes a recibir tu consejo y reprensión. Sé que es para mi bien. Dame fuerzas para oírte y soportar tu corrección. Gracias por tu enseñanza Señor. Te alabo. Amén.

ACCION:

Acepte el consejo de otras personas. Sean líderes, cristianos, familiares o amigos. Veremos que Dios nos habla a través de ellos, puesto que el habitará entre los hombres, y así nos hará conocer su pacto.

por Marcelo Quiroga, ©2015.


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Déjanos un mensaje de lo que Dios te habló, o de lo que más te llamó la atención, o te gustó.

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** INGRESA CON TU FAMILIA AL REINO DE LOS CIELOS A TRAVES DE ESTA ORACION: **

Haz esta oración y sé salvo y sano espiritualmente:

Repite con nosotros:

Padre y Dios mío, vengo a ti, no puedo más, estoy tan cansado/a, me siento mal, tengo mil problemas, te necesito, ayúdame por favor, creo en tí, aunque no te vea o no te sienta, perdóname por mis pecados, me arrepiento por estar lejos de ti, te pido que me perdones, a través de tu Hijo Jesucristo, lo recibo a él en mi corazón, entra Jesús en mi, tu eres mi salvador, hazme una nueva persona, lléname de tu Espíritu Santo, de tu Palabra, de tu bendición, cámbiame, mejora mi vida, mi familia, mi economía, por favor te lo pido, ten piedad de mi oh Dios, yo te doy gracias, te alabo y te bendigo, y te daré toda la gloria, la honra y la alabanza. Amén.